
Convento fundado el 31 de agosto de 1649 por el capitán Sebastián Pérez Enríquez y su esposa Luisa Francisca Montañez. La vida conventual empezó con la instalación de ocho religiosas, tres de ellas hijas del fundador.
En la década de los noventa del siglo XVII, el cenobio contaba con menos de una decena de religiosas, debido a la extrema pobreza. Este período de crisis conllevó a la desaparición definitiva en 1836. Tras algunos intentos de derribo, fracasados gracias a la labor de algunas organizaciones y a la presión popular, se incoa expediente para su declaración como monumento histórico-artístico, hecho que tuvo lugar el 7 de febrero de 1986. En las últimas décadas se produjo una labor de acondicionamiento y remodelación quedando totalmente restaurado e inaugurado el 8 de noviembre de 2000.
Después de esta restauración se han habilitado diferentes servicios como la Biblioteca Pública Municipal, la Sala Pérez Enríquez que sirve de múltiples funciones entre las que destacan las exposiciones de arte, proyecciones, presentaciones, ruedas de prensa, charlas, conferencias, etc.